Romina Ileana Izeta Kelly | MÁS QUE PALABRAS

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MÁS QUE PALABRAS
(a modo de chistorete y no tanto)
 
Bailé pisando los sentidos
Evaporé todos sus significados
Pretendo hacer burbujas con las correspondencias
Le llamo momentos a las chicharras de la noches, hambre a la mano sudada.
Le llamo lenguaje al eco que implosiona
A todo cambio - que sigue- le quité el punto final
El árbol genealógico es una semilla de agua
Los Deberes los disolví junto con todos los diosex
Ahora la muerte es infinita.
Le llamo utopía a la inexistencia de los -ismos
Le llamo miedo al zumbido avispado de la conectividad desvinculada
Al poema no lo toco, es desde antes, de nadie para el pueblo y el arte es la calle para quien transita
Le llamo esencia al ceño de la vejez despierta
Le llamo aliento al humear del café molido
Le llamo moral a la risa burguesa de la política cuando se sigue a ciegas
La creación es saber maniobrar los sueños en un desierto universal
La caminata, idioma de luz en las mazmorras
Le llamo éxito al absurdo de creer en la abundancia
Le llamo suspiro al que ve aterrizar el verso como una estrella delante sus ojos
Le llamo solitario al que se cree autorrealizado
Los monumentos son los silencios que se visten de rompevientos
Le llamo Occidente al que receta trastornos para vender los vendajes
Las despedidas son los perímetros de quienes no quieren devolverse en sentimientos
Los fines de semana son la hiperinflación de lo que está consumado
Angustia es que no haya perímetro que no tenga dueño
Le llamo deseo al que corre del sinfín de ataduras
Las imágenes son fortalezas de las personas que paran tormentas con los ojos
El ciclo es la recolección de una siembra es un lento atardecer en el campo
El amanecer es la historia ágrafa pre colonial
La tercera persona del plural es la vida sin música
Le llamo llanto al borrador permanente
Le llamo agrio a la dificultad de pintar con imágenes las narraciones
Le llamo vida a la espera de un yerto corazón
Le llamo lágrima al pájaro que arranca la lágrima enterrada de mi abuelo
Le llamo olvidar a las horas taciturnas
Le llamo amor a quien lee con la luz de la luna
Le llamo niñez al rosado del cielo
Le llamo verdad al respiro de la tierra que nos toca
Le llamo belleza al callejón donde rieron los abuelos
Le llamo vocablo al juego
 

 
LA JAULA
 
Me han expuesto en una jaula
Ahí permanezco, sin estar
A la vista del demonio y su mirada negra punzante
Merodea un rato y otro rato; 
así me acecha, ahí está
Su mirada hace que corra un río áspero debajo de mí
Pasan los años y expira la esperanza de mis mejillas
Ya no sé si la jaula soy yo o la jaula me sujeta a mí
Afuera un carroñero prendido, agarrotado, me desprende el pellejo
Estoy herida; el diablo quiere jugar
Su helada mirada me saca un grito silente
Sus ojos negros son esfinges
Tengo la presencia desarropada
Consume mi vida sin un destello de afección
Lloro al recordar mi primera vez en este hospicio vertical a 7 leguas de mi infancia
El demonio tiene manía por las infancias y las inmoviliza
En su espectáculo de frenesí cautiva a cualquier fanático
Cargando en transitivo la vergüenza y la depresión
Que distingue mi jaula del aura de mi delirio
Colgada, presa de un infierno
De mañanas y noches iluminadas sin espacio,
no hay claroscuros
En eco se escuchan caer del cielo,
 blancos violentos calcificados,
en busca de quebrar mi despejo
El reloj clava sus segundos en mis huesos
El rechinar de los dientes rompe mi suelo,
haciendo en mí, un destino agrietado
Las luces y sombras, todo por igual, remeda temor
Pero todo y nada continuará por igual
Ya, la nada, el todo es demasiado
Muerta encerrada sin letras, manos de mis poemas
Esta jaula destruirá mi recuerdo
 Inconscientes sombras de ausencia
Cada ventrículo explota y derrama la esperanza
Sin tiempo, hace un vacío que no respiro
De vuelta a la circunferencia en muerte, paseo por aquella carnicería de detalles finales y sombríos
Es una cosecha de cuerpos, un campo minado de verdugos.
Es nido para el miedo como fuente de memorias
Soy carroña de mil vicios, manías sin arterias desangradas
Elixir del diablo necrófago
Caigo al edén donde soy una presa más
No hay nada y la nada lo es todo
Fui prisionera del demonio
 

 
CENZONTLE
 
En la rusiente luz, desde su creación,
se oye a modo de eco un infinito sol
El canto obsoleto del cenzontle
A la escucha de las 400 voces
el amor se manifiesta en el horizonte
El cenzontle, hijo profano, extiende sus alas entre el día y la noche
Envuelve a los amantes en su canto sublime
Es la envidia de los poetas que sufren al límite de un hastío
Tiran con fuerza al viento,
entre sus alas largas los escucho con anhelo
Se recrean con largos vuelos de musicalidad,
para mostrar su talento
 El cenzontle orquestra uno por uno
los mares y las montañas, los valles y ciudades
Los guía con su armonía híbrida, aquella suntuosa melodía
Despega su musicalidad en forma de papalotes coloridos
Atentos al jade de sus voces alientan a toda la orquesta
Las 400 voces y muchos amores
Los amantes recrean el vuelo del cenzontle
Retoman la metáfora del vuelo en sueños
Con los labios despegan su vuelo y se elevan hasta que se separan de los pensamientos
Entre las campiñas acarician el orgasmo
Recostados en el campo,
elevándose por los trigales
se consumen
Agotan su movilidad y quedan sujetándose por ilusiones
El cenzontle les confiesa su secreto
Su serenata son estos cantos
Brotan de sus alas las sonatas en vaivén de la marea
En la escala de mayor a menor donde se mueven haciendo el amor
Las palabras se alejan de este poema como la espuma del horizonte
Los amantes se despiden haciendo reverencia al cenzontle
Volando hacia un campo mojado en una tarde de verano
Si, vuelan tan alto que interrumpen en mi memoria de vez en cuando
Ellos pintarán por la eternidad el balancín de las 400 voces
 

 
LA CENIZA
 
¿Hace cuánto tiempo que dejó de llover ceniza?
Aquella opaca y que en tiempos de brisa cobijó la hortaliza
Cayó con la fuerza del galope de un caballo
El odio se quedó como residuo de su legado
Fue protagonista en la guerra contra los Otros
Se enredaba en el pelo de los hijos de los soldados mientras se columpiaban en el árbol
Existieron solamente en la lágrima de los familiares antepasados que caminaron por el círculo cadavérico y desalmado
Las cenizas llegaron a la par de los blancos perfilados
Aparecieron a la luz de la luna durante los 6 años ojos asomados por trincheras
Seguimos matando lecciones de los que nunca aprendieron a partir de la culpa de los que ahora yacen muertos
Aunque sucumbidos estuvieron metidos entre rejas por los más deleznables de la humanidad siguen representando espejos monstruos sedientos con colmillos afilados
La ceniza caía al son de los cañones, cascos y rifles
Los soldados en nuevas misiones pasaron sin sufrir, meados y sin cuidado
Dejando pies mojados y ojos hundidos en los surcos cavados por las alimañas sin compasión alguna
Hicieron de la tierra un mar de arena
Pintaron en nuestra especie la marcha más cruel
Me atormenta entre sueños la ceniza de sus presas que se unieron en la hoguera
¿Dejará de llover ceniza?
Dejaré de ver todo lo que asocio con ella que me quiebra por las noches dejándome como cristal
 

 
LA COBRA
 
Durante aquella noche sin estrellas, cerca de la luna nueva,
bajo una arco que - entre la tierra - se sostiene solo;
me alumbra un campo de girasoles gigantes que permiten ver
la sombra de una cobra más antigua que la
acedía
Toqué con frenesí la flauta a la cobra:
aletargada e indiferente
Esa noche... dejé de ser su pareja simbiótica
¡Rompí el hechizo!
Doy cauce a la emoción y desbordo en
lágrimas que hacen su recorrido desde mis mejillas
nadando por mis manos
hasta los acantilados del instrumento de viento
Ese río de música ceceante y antigua
que toqué - triste y desesperada - el sonido vívido
que lucha contra corriente
 dejando rastro de su ímpetu
en los girasoles gigantes que bailan, mas no en                  
la cobra que permanecerá
impasible en su canasta
 

 
EDITADA
 
Ella se hizo valiente. Porta el color de las jacarandas o de cualquier otro color que le apetece ponerse, sin miedo. Se cuestiona el camino iluminado por la luna. A veces se siente más como universo, polvo, raíz o semilla y ES. Camina viendo al frente con la espalda protegida. Ella elige si ser o no ser creadora, pero no eligió ser creada. Ser yo para entender que es ser tú. Yo y tú con el pronombre que coincidan. Protegerte y manifestarte. Ella no abandona su contexto y busca transformarlo. Este verso: Feminismos. Todo cabe en ese verso; menos la violencia.
 

 
ALGO NUESTRO
 
de tiempo en tiempo
me llamas "mina”
dices
algo nuestro
en mi hogar
nombre
los dos juntos
entre miradas extensas
y cada reencuentro
parece un paso
hacia una tierra ignota
tan nuestra
como el aroma
del vino
brillo y frescura
que corre en nuestra sangre
como el deseo
lagos de vino
en mi boca
en tu boca
nadamos al vértigo precioso
y del deseo acalorado
nos brota fruto
comernos
con las puntas de mi dedos manzano
que besas
como un insaciable tormento
recorre mi cuerpo marea y tu néctar
 

 
LENGUA CONGELADA
 
Camino por las calles heladas agitando la lengua como un perro feroz con la esperanza de que alguna lengua se pegue a ella. Llevo barrotes de prisión que me dejan sin palabras y me recuerdan cómo llegué aquí condicionado por mi lengua. Conseguí mi mutismo antes de subir al avión. Mi silencio me hace compañía con la gran sombra de la nostalgia.
Aun así sigo caminando por tanto tiempo de la misma manera que mi lengua se congela y cae dejando migajas para que otros perros callejeros se las coman.
Ahora con la impía boca ensangrentada partiré de nuevo hacia donde los que callan. Viajo cargando azufre cada vez que mi discurso incapacitado me recuerda que no soy alguien si no respondo y que muchos lo prefieren así. Y aún así deseo dominar el código que no me permite responder honestamente a ça va? Así que no escuchan una respuesta. Sólo hay un espesor emergente que no quiere salir como silencio. Y todavía el ceño fruncido, las manos sudorosas y el dolor de cabeza comunican más que mis pies cansados, mis labios agrietados y mis ojos llorosos que no pueden controlar mi palabra callada. Me quedo en la calle con el viento y las hojas y algo de mutismo.
 

 
DELIRIUM
 
Al pasar la calle alcanzamos a notar el bullicio y las miradas.
¿Será egoísta pensar que ellos no hacen nada más que juzgar y deliberar sobre nuestra cercanía?
Me gustaría entender el vínculo entre el vacío existente y el infinito. Ya se acerca el verano y saldremos a pasear a las calle agarrados de la mano.
Presto atención a la soledad disfrazada de codependencia.
Emprendemos camino y decimos palabras que dejan huecos en el aire.
Palabras clave para emparejar a la especie humana con su entorno.
La especie humana. ¡Me jode el artículo que va antes de nosotros!
El ser humano
Ellos toman nota para protegerse
no repetir el mismo error que nosotros cometimos años atrás.
Son ilusos los que tratan de separar sus sentimientos de sus acciones.
¡No! Somos hipócritas e incoherentes. Todo eso desde que se materializó la historia.
No es necesario entendernos, ni estudiarnos, sin embargo, ponemos los pies por delante y continuamos. Me da miedo que me entiendas entonces hago un ruido confuso y malentendido "te quiero"
Amor, Romance y Bullicio
Y con toda la intención espero que te lo creas. Sin ganas de seguir, tú me mantienes viva. Dices que la muerte no es una opción. Dejé de ver a la gente que nos miraba. No me queda claro el aquí y el ahora. Todo es un sueño atemporal. Los árboles dejan una sombra muy agradable.
Me despierto y veo que caí en la calle, las personas parecen estar asustadas, me rodean y gritan auxilio.
 

 
A DOS RUEDAS
 
​​Es estar en una posición primitiva
erguida
observando la tierra
dinámica; incapaz de rodarse a sí misma
Somatizar la Vida en cada pedaleo
RESPIRA
sin abandonarte en el cuerpo
teje el Camino colectivo
Piano piano y rueda
La bicicleta pinta otros vocablos
Vuelo Libertad Vida Comunidad Esfuerzo
Último; La rueda pasa por el rocío de Lágrimas; Muerte
Rueda virtuosa que busca encestar en el cielo
y
retar al viento que intenta tirarte
intenta perforar tu pulmón cubierto por la armadura de Aquiles
Mis anchas piernas de gladiador van aladas
Intermediarias entre
el cielo y la tierra,
entre lo más próximo a mí
La primera de llegar a la cima más alta
La última de hacer explotar mi corazón
Ruedo percatada del camino al blanco más faltante de negro
mi sombra en el cielo.
 

 
CÁLLAME LOS TEMORES
 
Temo el día en que el cielo se pinte gris
Ningún pájaro cantará, ningún niño jugará.
Temo el día en que nos regocijemos de matar nuestros pensamientos.
Temo el día que prenda un atisbo de ojos.
Temo que un día el sol no calentará el ocaso y -silencio-
Nadie dirá que temía en absoluto.
Temo que no llueva ese día, temo que ese día no se vaya.
El miedo nos envenenó a todos; semillas.
No estaba destinado a estar en lo correcto o incorrecto.
El mar y las raíces lo tomarán desde aquí.
 
 

 
MEMORIA POROSA
 
Se me escapan los recuerdos
Los primeros de la infancia
Porosa memoria
Como los huesos de mi abuela
Como también su memoria
Que cambió nuestros nombres por canciones silenciosas
Huecos por donde pasaremos todos - hasta el tiempo -
picando pared hasta hacerlo polvo
Polvo de urna o polvo de arena de jardín de niños
Donde el columpio me enseñó a
Caer y levantarme - a caer y comer tierra o sangre -
Que me llevó a correr a unos brazos de pétalos abiertos
Como mis ojos durante la noche
vigilando la miel del oso
que comía miel apresurado
Como nosotros en el carro
con la servilleta de nota cariñosa
 y dulce como las notas del violín
Que no aprendía tocar más que el pizzicato
Desde entonces, entiendo que tocaron en el cuerpo de mi abuelita y en mí
Ahora canto poemas silenciosos que me espantan el recuerdo.
 

 
CASA CACTUS
 
Casa cactus, mi cielo:
cuán rápido me secas
cuán rápido me ahogas
con tu poderosa última gota
de lluvia primigenia
 
casa cactus, mi sed:
cuán atenta a tu merced
cuán atenta a tu regreso
bordas con espinas la voz de la mujer
 
casa cactus, mi tierra:
cuán atenta te camino
cuán atenta te vuelo
con el albor del día primero
en la frontera del tiempo
 
casa cactus, mi templo:
cuán sombría indomable
cuán sombría melancolía
cuando veo a otros callarte en olvido
en su canto cardenche
 
casa cactus, mi medida:
cuán entendida, audaz guerrera
cuán desentendida te temo
cuando débil y aprensiva te miro con espinas
 
Casa cactus, mi incógnita:
cuán visible y dolorosa
cuán extensa y angosta
con los ojos en alto
suplicamos tu llanto
 
Cactus casa, mi recuerdo:
cuán acomodada en maceta
cuán libre en la tierra
en una cuerda cuelga sobre recuerdo,
los años en el barranco
entre cactáceas flotando
 

 
Amecameca
sin rostro
con risas, sin boca
con ojos que no miran
la luna llena
la luz de la luciérnaga
 
desde el sacromonte
desde ahí la vista es preciosa,
como excusa para despejarme
de la palabra, la desdicha
bajo el amanecer
responder el saludo
hacerme huequito
aquí estoy Amecameca
con una inocente excusa
que ni en el pueblo conoce
la que duerme bajo los búfalos
junto a los gallos
atrás de la autopista
Busco cualquier pretexto
para dibújame de aquí
conocerme en la cara los 
ojos de Laura de Méndez
que encendieron con continuidad
Veo que aquí no soy más
que el palito de paleta helada de la michoacana
pateada por el rechazo del amigo
bajo el sacromonte me eché naranja
en los ojos sin mirada
 


Romina Ileana Izeta Kelly
(Ciudad de México, 1996). Es estudiante del doceavo cuatrimestre de la licenciatura en Idiomas en la Universidad Motolinia del Pedregal. Es coordinadora del Consejo Cultura y Deporte de Amecameca, Edo. de México. Trabaja como docente especializada en lenguas extranjeras. Ha publicado en Punto en Línea UNAM (2022), Revista La Mascarada (2022). Comparte ideas y sentires a título personal en Twitter @VocabloLibre

 

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