Juan David Torres | DÓNDE ESTÁ EL MAPA QUE ME REGRESE A LA CARNE

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¿Dónde está el mapa que me regrese a la carne?
 
Me pierdo lejos de la noche
reconozco la calma, de inmediato desaparece
y ahí está una tormenta en mi pecho, en mi frente
y la herida se abre y se cierra con el viento del abanico,
me duele su movimiento de ida y regreso
me duele su presencia, su familiar desgarradura.
 
¿Seré acaso una herida que no se cierra?
¿Qué soy, quién soy, qué quiero?
Si ya no me encuentro
si ya no consigo reconciliarme con el mundo que me toma
¿Mi destino es esperar la muerte y soportar la herida,
esperar a mi madre que me alimenta con su dolor producto del desarraigo?
 
Me pierdo, no estoy en la noche y mucho menos en mi cuerpo
¿Entonces dónde estoy?
¿Entonces hacia dónde voy?
¿Cómo me detengo?
¿Dónde está el mapa que me regrese a la carne?
¿Dónde está la mano que me alimentó desde que me abortó la muerte?
 

 
Ahora tu cuerpo es su alimento
 
Has tomado con la palma de tu mano
los derroches de amargura que salen por tu costilla derecha
te los sirves en un vaso de aluminio y bebes el jugo que produce tu cuerpo
lo vomitas en una bañera hecha de cemento que rasga y magulla la piel
cuándo de repente ya estás dentro de ella
lavando tus lunares negros, tu cabello negro, tus uñas llenas de tierra
te lavas entre las piernas con sigilo y con dulzura
y la amargura de tu propio cuerpo ahora es tu religión
lo admites y cantas una canción de cuna que dice:
Arrurú mi niño, arrurú mi amor, duérmete en mis brazos, ya mi corazón.
Te duermes y tu cuerpo callado, tu cuerpo magullado
señala el techo con la punta de los piés,
en tu sueño quisieras romperlo
y huir completamente desnudo por entre la cosecha de maíz
hasta que la tierra se llene del clamor de tus adentros
y todo caiga como en una película de huracanes.
Recuerdas que no le has puesto un corcho al hueco en tu costilla derecha
por eso caes, te cortas la cara con la caña, te desangras
entonces los buitres reconocen a su presa
y en sus ojos profundos se evidencia la gloria y la victoria,
porque ahora tu cuerpo es su alimento
ahora tu carne es la luz para sus intestinos.                                                     
  Me despierto.
 ... 
Mírate, me dices.
Mira tu pene entre las piernas
aprende el arte de contar los pelos en las axilas
palpa la atarraya que tienes en el vientre
acuéstate encima del cementerio
donde se resquebrajan los pies descalzos
y recuérdate con orgullo.
Te seduce la tristeza que tiene color negro
y eres feliz con su comedia oscura,
algunas veces quieres olvídarte
quieres huir, saltar a la represa de los deseos
y hundirte en los sueños que proclama.
Mírate, me dices.
Explora con tus dedos la textura de la mañana
la corteza del árbol muerto, de la alfombra sucia,
explora con tus dedos que son como un destornillador
las estaciones que no te animan a ser nadie.
Mírate, me dices,
eres bueno, dulce, tienes sabor a durazno
y la mentira de las pesadillas, desconoce la dignidad.
 

 
Memoria
 
En esta habitación transcurren mis recuerdos, libres y vivos,
mi madre desnudándome para meterme a una bañera de cemento
la madre de mi madre que introduce sus dedos entre mi cabello
una y otra vez sin detenerse
una sonrisa, mi piel de ébano tan suave, mis manos pequeñas,
las muestras de amor que tenía mi padre,
quién dejó su hombría en el olvido por unos años.
 
Se pasea la memoria
quién expone los recuerdos en un plato de cerámica
dónde puedo cortarme en pedazos bien repartidos
que siempre se regeneran con el dolor.
 

 
Juan David Torres, artista, poeta, escritor, promotor cultural y literario, nació el 24 de octubre del año 2004 en Cereté Córdoba, Colombia. Tiene 17 años, cursa grado 11 en la Institución Educativa José Antonio Galán, hace parte de un colectivo de jóvenes llamado Kiabjelú dónde se comparte el arte, la cultura, el apoyo a jóvenes, la promoción literaria y poética y demás. Ha publicado poemas en plataformas y revistas digitales como La poesía del prójimo y Casa Bukowski, en esta última es colaborador desde Colombia en busca de voces poéticas. Ha recitado en espacios tradicionales, en medios virtuales y la poesía seguirá en su vida como un medio para manifestarse, crear arte y revolución. Está en busca de apoyo para publicar su primer poemario y llevar un mensaje desde una temática que lo ha hecho ser.
 
 

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