Miguel Ángel Real | BERLÍN

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1
 
Las ciudades no esperan:
urden grúas de humo,
cuecen drogas con barro,
fosilizan pintadas.
Con una satinada improvisación de paraguas
agrandan los trazos de sus calles
o descerrajan perspectivas
abriendo cicatrices nuevas sobre cadáveres de cartón.
Las palabras no llegan
como encalladas en una llanura de arena,
y en un tenue mordisco de noche
menoscaban las mechas de las velas
para que los cafés se doren y recojan
las ganas de los transeúntes por ser mayo.
 
 
2
 
Grafitis en la humedad:
lenguaje
frente a la indigencia y los temblores
que no acierta a decidirse por día o noche:
cómo decir
en la pared que nada sostiene
que agarrarse al carbón y al spray
es tanto un objetivo
como agujerearse los guantes por cejar
y querer sentir el crujido de los ojos
de aquéllos que buscan solo pasos ciertos
y no abundan en las preguntas ni en los trazos.
 
 
3
 
Poco cielo entre los raíles
para desentrañar una mañana que es sonido.
El despertar de los patios anuncia el frío,
la novedad por venir de los pasos,
alguna que otra esperanza que encadeno
a la sugestión de los mapas.
Traqueteo, ritmo ajeno, gris diapasón
para vivir en lejanías.
Líneas, líneas que definen rutinas y quehaceres.
En el olvido de los puentes,
desde la sombra que es boceto de calle,
mi mirada intenta buscar una armonía
entre el metal que acude
a la puntualidad de la estridencia.
 
 
4
 
A las ciudades les define a veces su noche.
Pero cómo se le encuentra el alma a las calles
que se llenan de palabras sin texturas
sino dejándose el tacto en diagonales y farolas tristes.
No sirve de nada inventarse historias:
ya le basta a Berlín con poseer un aire de esquirlas
y dejarse impulsar por las enseñanzas de los túneles.
Allí me veo, incapaz de jugar con los reflejos,
modelando auras de esperanza desde las evidencias,
fraguando mis propias ganas de mirarle a las plazas.
 
 
5
 
¡Qué trabajo para crear un ladrillo!
¡Qué sucesión de tierras y de soles!
Y en el invierno que se anaranja apenas
chimeneas y placas, ventiscas en ciernes,
charcos que no serán, desgarros.
No hay fronteras donde uno no las concibe.
 
 
 

 
Miguel Ángel Real (Valladolid, 1965). Licenciado en Filología Francesa por la Universidad de dicha ciudad. Reside en Francia desde 1991, donde trabaja como catedrático de español en el Lycée de Cornouaille de Quimper (Bretaña). Forma parte del equipo de redacción de Crátera como delegado de la revista en Francia. Sus poemas, tanto en español como en francés han sido publicados en numerosas publicaciones de España, Francia y América.
Son suyos los poemarios “Zoologías” (Editorial en Huida, Sevilla, marzo de 2019)
y Como dados redondos / Comme un dé rond (Editions Sémaphore, Francia, noviembre de 2019, edición bilingüe).
Como traductor de poesía contemporánea en francés y español, ha traducido -solo o en colaboración-  a más de cien autores para diferentes medios en todo el mundo, publicando divsersos libros en ese ámbito.

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