Sean Salas | CINCO POEMAS

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Falsa alarma

Alguien marcó mal un número,
el suicida —alegre— se quita la soga
y corre hacia el teléfono.
Pero la llamada no era para él.
 
Así de rápido viene la inspiración.
Así de rápido se pone en tu contra.
 
No saber qué hacer
con la inspiración
es peor que la falta de inspiración.
 
Esa luz al final del túnel
puede ser otro tren que viene a embestirte.

 


 

Solución final (Endlösung)

 
“Al pasar la policía por delante,
el bebé empezó a llorar y la madre, aterrorizada,
lo asfixió con sus propias manos”.
Władyslaw Szpilman
 
 
Durante el Holocausto
los monstruos nocturnos
perdieron su empleo.
 
Familias amontonadas como roedores
en grietas con poco oxígeno,
sin más que velas y pan mohoso.
 
Temerosos de algo mucho peor
que los conjuros de brujas insidiosas,
los niños judíos dormían en armarios
o sótanos ocultos bajo la alfombra
en la que celebraban su sabbat
cuando eran libres.
 
Para no delatar su posición
dormían sin quejarse en la oscuridad,
sin lámparas ni canciones maternales.
No podían tomar en serio al horror sobrenatural
porque sabían lo que ocurría a los pasajeros
del tren con destino a Auschwitz.
 
Cada noche una pesadilla
despertaba a los niños famélicos
pero de sus labios deshidratados
no escapaba ningún grito.
 
Con toda la fuerza de sus mandíbulas,
se mordían la lengua hasta desmayarse,
pedir auxilio le facilitaba su oficio a la muerte.

 


 

África

Igual que Narciso
una niña en África
bebe agua de un lago contaminado
y este le devuelve su reflejo:
un esqueleto.

 


 

El resto lo confesaré en el infierno

Negociaré con él
como policía contra el terrorista
y sus rehenes. Estoy dispuesto a todo
menos a torturar gatos negros.
 
Deseando el frío abrazo
de los que no pueden ser abrazados,
en la noche solo escucho ruidos
con explicación lógica. Nada del más allá
se manifiesta en mis fotografías.
¿Son los fantasmas como un arcoíris
que desaparece si lo miro de frente?
Tal parece que algunas almas en pena
solo pueden ser vistas de reojo.
 
No resucitaría a nadie.
A nadie puedo maldecir con la inmortalidad.
 
Siempre es más soportable
un corazón congelado de golpe por el miedo
que por la tristeza.
 
¿Dónde está el diablo cuando se necesita?

 


 

Jeepers Creepers

 
“Hope is the thing with feathers”
Emily Dickinson

 

Sé que es verdad,
la esperanza es eso con plumas.
Pero la vida está llena de espantapájaros.
 
No es fácil identificarlos.
Quizá vives con uno,
eres alumno de uno,
trabajas para uno
o te crio uno.
 
Su objetivo principal son los niños,
su misión;
transformar a todos en espantapájaros
sordos a la melodía que no necesita palabras.
Los adultos inventan toda clase de jaulas
y dejan morir de hambre a la esperanza.
 
No le cuentes a nadie la ubicación del nido.
 
 

 

Sean Salas (Heredia, Costa Rica, 1997). Poeta. Ha participado en el Taller Literario Daniel Jones y diversos recitales de poesía en su país. Su poema Esperanza de vida en Siria fue mención de honor en el III Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio (2020). Una selección de textos suyos fue publicada por la Editorial y Revista Liberoamérica (España/Argentina). Actualmente tiene un poemario inédito.

 
 
 

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