Javier Alvarado | POEMAS MÍSTICOS

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 Inédito

JA1

 

ANTE LA QUEMA DE LA SANGRE DE CRISTO
(31 de julio de 2020)

El verbo se ha ido y ha vuelto, cocida la apariencia
Geoffrey Hill

 

La quemada y cocida apariencia de la Sangre de Cristo, despierta la piedad
Y el horror de contemplar otra crucifixión:  otro oprobioso martillo,
Otra tejedora de coronas para las sienes venerables y las espinas que se
                                                                                              pulverizaron
En el espléndido oratorio.   Cómo no amar tu cara, ahora desconocida
Por otros escupitajos resueltos en el fuego y la rifa de la túnica
Cuando todavía escuchamos el rodar de los dados.   Tu cabeza ladeada
Invocando al Padre, la boca bíblica de donde emanaron las parábolas
Y la represión de los demonios y los más dulces diálogos para el arrepentimiento,
Las sanaciones orales que también fueron escritas para los Hechos de los Apóstoles
y para los Evangelios.
Y como consecuencia de toda verdad, fuiste exterminado
Y te volvieron a aniquilar en la Catedral de Managua, donde apartas el cáliz
Y donde te volvió a atravesar la lanza del destino y te lloramos como las mujeres
                                                                                                                    piadosas
Que anhelan untar perfumes y resinas olorosas a los músculos,
A los perfectos tejidos, a los proféticos ojos, a las flageladas articulaciones, a las
                                                                                                    sacras coyunturas,
Chamuscados en el dolor, en esa vocación del martirio que siguen tus vástagos
con guirnaldas de sancuanjoches.  
Nada como abrasar tu cuerpo abrasivo.
Verte seguir en la cruz, firme y mostrando la fortaleza de la fe
Y el cálamo bendito; porque sigues suspendido como un guanacaste
Partido por el rayo.   Tú no decaes ante las podredumbres humanas
Y nos llegan las siete palabras y tus evocaciones a Dios,
Como en el desierto; porque vendrán la dignidad y la renovación de todo templo,
                                                                           de todo cuerpo, resurrectos. 
Sublime sangre que también es nuestra.
Cristo quemado, quemado Cristo y vuelto a renovar
Por todas las maderas de los bosques.  
He aquí tu pueblo.  He aquí Nicaragua.  Ecce Homo.

 


DE EL PASTOR RESPLANDECIENTE
Mención de Honor
Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo 2019 

 

Dios me llega en la voz y en el acento.
Evaristo Ribera Chevremont


I

  

En medio de la vida, en selva oscura
invocándote, Dios, en mi desvelo;
se me hace ya lejano todo el cielo,
lo terreno es en mí, la desventura.

Irrádiame este ser y su natura
con sermones de fuego y terciopelo.
Van mis rimas de fe con mi deshielo,
un cántico se expande en la llanura.

Exhausto del pecado y los aromas;
te invoco desde abajo donde subes.
Es tuya la sed que me reaviva.

Espléndeme tus gracias y palomas.
La corona del círculo de nubes.
Soy criatura que tiembla de estar viva.

 

***

 

 ¡Toda la tierra tuya sabrá que perdonaste!
Gabriela Mistral

 

II

 

 Soy criatura que tiembla de estar viva
entre los brazos tibios del Cordero,
una oveja agrupada en ventisquero,
el salmo que ya nutre y ya se activa.

La fogata del tiempo que se aviva
el hermoso pastor que es consejero,
que conoce las rutas y el sendero
que coloca este canto en mi saliva.


¿A dónde va mi cuerpo cuando empieza
este goce estival por todo el mundo?
¿A dónde voy con él en su cadena?

Tirito por su pecho con terneza;
me aferro a su dolor meditabundo.
Es su perdón, lo hermoso de esta escena.

 

***

 

Toda persona esté sujeta a las potestades superiores; porque no hay potestad que no
provenga de Dios; y Dios es el que ha establecido las que hay en el mundo.
Romanos 13:1

 

mística aspiración hacia la nada
o hacia el todo.
Rosa Elvira Álvarez

 

 LXXX

 

Por ti sea la lámpara y la gloria
y la serenidad, en selva oscura
aunque es de noche, soy filial criatura
de tu luz que conoce ya mi historia.

Sea la paz del mundo en palmatoria,
tuyo mi barro, fértil la moldura;
oveja en tu canción y en la pastura,
mi sanación en alma narratoria.

Porque ya se hizo luz la noche magra,
porque siempre te imploro tu cuidado,
que todo sea en ti, solar, naciente,

también lunar, el tiempo que consagra
las acciones se agrandan al llamado
donde eres, mi pastor resplandeciente.

 


 

SONETOS A SAN JUAN DE LA CRUZ
A Giovanna Benedetti, quien me envió como un infante a Ávila.

 

Oh llama de amor viva…
San Juan de la Cruz

 

I

 

En la serenidad estalla el grito,
Este gozo que clama de repente
El otero que alumbra dulcemente
Este lugar en Ávila proscrito.

Todo lo que los Santos han descrito
Me es misericordioso y tan fulgente;
El escribir me aleja de la gente
Y es el arroyo un cálamo bendito.

 Sereno, antes de mí, San Juan, proclama
La noche de amor que se reaviva
Entre encinas y rosas con abrojos

Por el claustro que en laudes se derrama
Y el Amado y la Amada, en llama viva,
Besan cadenas, llaves y cerrojos.

 

***

 

 

II

y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
San Juan de la Cruz

 

 Con San Juan de la Cruz, que voy muriendo,
Entre el jardín que vibra y resplandece
Es el cántico espiritual que crece
Y yo me quedo, amando y balbuciendo.

Voces, sollozos, penas aboliendo
Y tu mano en mi mano se arbolece
Crece y crece, con rimas se embosquece
Rara alegría, pura, sacudiendo.

Así, en el corazón que se delata,
Como los pies descalzos en el oro
La vespertina senda y con su broche,

Se fosforece en el candor de plata
Y los ángeles claman en un coro
La noche sosegada hacia la noche.

 

***

 

III

El horimento bajo el firmazonte…
Vicente Huidobro

A Carmen Jodra Davó

 

He que aquí yo contemplo el firmazonte,
Esas palabras místicas y enteras
Los corderos que balan en laderas,
Horimento del águila bifronte.

Teniendo ante sí, el pliego en hispanonte
En don que te otorgó lo que vertieras,
Con la belleza extraña que sintieras
La virtud de lo místico que amonte.

Toda la sed que quepa en una poma,
El éxtasis del ir crucificado,
Las palabras que muten de su forma.

Se transfigura, ardiendo, la paloma,
Con todo Dios que es Dios en nuestro estado
Que todo lo embellece y lo transforma.

 

 


 

SONETOS PESCADORES LA VIRGEN DEL CARMEN
I Accésit Certamen de Poesía Virgen del Carmen 2020
Cofradía Nuestra Señora del Carmen de Alcañiz

 

I

         Balbuciendo…
San Juan de la Cruz

 

Es del monte, del ciclo de la altura,
de la jarcia del templo con su cuita;
es esta bendición, también escrita
que nos viene del cielo con su albura.

De la piedra o del suelo, sembradura,
Virgen de la pureza circunscrita;
ante ti el monje reza y ya palpita
toda nuestra fe, envuelta en la natura.

Y mis cantos se vienen balbuciendo
con mis versos que vienes, congregando
en todas las barcazas con tu calma.

Si del Monte al mar, vienes sucediendo;
de la pesca a mi casa vas amando
y nos llenas las redes con el alma.

 

***

 

II

 

Madre mía de mi vida y de mi alma,
dulce Flor encendida
José Martí

 

Señora del Carmelo y de la fronda,
del éxtasis, del hielo resurrecto;
este fuego que en rimas va correcto,
esta historia que es tierra y que se ahonda.

Porque no niego el lodo que me esconda;
mi conversión es siempre mi proyecto;
hacia tu pecho voy y me reflecto
en una luz lunar en contrarronda.

En el jardín seré tu ciervo herido,
anacoreta fiel de tu silencio,
pajarillo que viene de la marcha

y que silba, gozoso, en el gemido
con las ondas del pozo que potencio
y se desborda el agua con su escarcha.

 

***

 

III

Sombras de la noche eterna
Juan Ramón Jiménez

 

Virgen del Carmen: voto en la pobreza;
en ti yo empiezo y sigo mi camino;
descalzo por tus campos, peregrino
y las piedras culminan en blandeza.

El hábito marrón que es mi pureza
es la flor con su pétalo interino,
su música que juego y que abocino
se abre desde mi lengua con lindeza.

Por ti yo canto, cribo los fulgores
que vienen de la noche y por la noche;
lo oscuro ya también contemplativo

de este mundo total con sus ardores,
esta luz condensada en el trasnoche
me abre el ojo del ser, fulgurativo.

 

 ***

 

IV

 Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada
,

Santa Teresa

 

Señora: veme en ti que voy descalza
y en tu fulgor rendirme sin respuesta;
ya que tengo en tus ojos, alma puesta
mi sombra con mi cuerpo ya no calza.

Es la mundanidad que nos desplaza
y la oración contempla en mano presta:
consagración del ser que va dispuesta
me inclino cual paloma ante la plaza.

Porque tú eres mi sueño y mi aposento,
también casa que funge en su morada,
un mar que sube y baja con sorpresa.

Pescadora de fe con su portento
cual bahía, coral o la ensenada;
en mi claustro soy tuya, soy Teresa.

 

 ***

 

V 


 En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo
San Juan de la Cruz

 

En mi ya no vivimos, no me duelo
por dejar otra vida, que inconforme,
desvivía el espíritu deforme
siendo yo pecador con todo el suelo.

Y adviniendo la gracia desde el cielo,
pidiendo a Dios que salve y que transforme
en parábola y tiempo cruciforme
yo, subiendo finito hasta el Carmelo.

Virgen de mi olivar y de mi aurora
de mi noche sin fin donde averiguo
la redención cubriendo pecadores.

Van mis rimas, la fauna con su flora
yo ya no vivo en mí, te lo atestiguo.
Tuyos la tierra, el mar, tus pescadores.

 


 

Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 1982). Poeta. Su obra ha obtenido premios nacionales e internacionales de poesía como el Ricardo Miró, Mención Casa de las Américas de Cuba, Nicolás Guillén, Rubén Darío de Nicaragua, Medardo Ángel Silva, Hispanoamericano de San Salvador, Florales de Quetzaltenango, Mención Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.   Cuenta con dieciocho libros de poesía y dos antologías. 

 


Sobre Javier Alvarado

“Hay un vigor en la expresión que se conjuga armónicamente con la forma estrófica elegida: los poemas son cantos, celebraciones del alma, que deambula gozosa en la certeza de estar anclada en el amor divino.
Los versos quedan configurados, en este contexto de religación profunda, en ofrenda del poeta, en reconocimiento humilde de la grandeza divina, que es misericordia, belleza esplendente, amor a raudales.”

 Del Acta de jurado del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo 2019
Mención de Honor-El pastor resplandeciente

 

 


  

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«La grandeza artística, la maestría y la pasión de los poemas de Epopeya de las comarcas hacen de este libro una obra fundamental de nuestro tiempo y de Javier Alvarado uno de los grandes poetas del siglo XXI. Su lucha al lado del pueblo Ngäbe-Buglé contra los proyectos hidroeléctricos y mineros que inundarían y destruirían sus tierras ancestrales, es la lucha de la humanidad entera por su sobrevivencia y por su dignidad. Javier Alvarado vuelve a reunir la poesía con el mundo devolviéndole a las palabras su valor como arma y como esperanza. Simplemente extraordinario».

Raúl Zurita (Chile)

 

Kafka en la aldea de la hipnosis 

Nueva York Poetry Review

Kafka en la aldea de la hipnosis

 

«Javier Alvarado, que no sólo dedica obra propia a Kafka, no sólo lo invoca desde un tácito homenaje sino que además lo asimila, lo envuelve y convierte en propia escritura, abierta, actualizada, fluida: flujo que procede desde la cuidada palabra que Kafka merece, sin tapujos ni agraciadas sensiblerías, todo lo contrario, una voz poética verdadera que canta con precisión desde lo profundo del propio estro poético sumándose al coro de poetas latinoamericanos y universales que hacen de Franz Kafka renovación y sabia floración de poemas».

José Kozer (Cuba)

 


 

 

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