RJ Ramírez | POEMAS BALBUCEANTES

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«Encontré una piedra gris y le dije: ‘tenemos que resucitar ‘»
Juan Eduardo Cirlot
 

 
Cae la lluvia de rescoldos
en un día de septiembre
ese dolor que nos arde
se repite con los años
 
huesos, carne y poco más
en el mundo de lo muerto
de lejos oigo el grito
son las almas desdichadas
 
es la voz del mañana
del niño y del anciano
el cuerpo del hermano
cobijado con arena
 
yace tranquilo, dormido
en su profundo letargo
oh, Lázaro, gran amigo
estoy aquí, a tu lado.
 

 
Décimas a Salas (mi palíndromo favorito)
 
Mis palabras te esperan
tiemblan ante tu imagen
de hombre que nunca finge
son mis palabras que te crean
con estas manos de Adán
de Dédalo y de Prometeo
no es más que un jugueteo
viaja el calor de mis manos
entre tus huesos y cabellos
nace de la nada el apogeo
**
es el guerrero sin espada
el que se sienta en un pupitre
el que con sus brazos de hombre
abrazad en una noche helada
el que da su vida por su amada
el que se sabe rubicundo
al contemplar su cuerpo desnudo
y en las noches él observa
él duerme, ríe, llora
ante la imagen del recuerdo
**
es el recuerdo de lo que no fue
y no será, es el ósculo
que yo guardo con disimulo
es el hombre que me persigue
el que yo llamo José
al que sueño, al que espero
al que olvido, al que quiero
al que deseo la mayor felicidad:
la de un padre que al abrazad
de su alma sale un suspiro
                                     

 
Flotan sin rumbo hasta desvanecerse por las calles
vuelven a ti, los pensamientos aferrados
tocan puertas en tiempos tranquilos
y las hojas de los árboles caen.
 

 
Corre, Ian, corre
mantente lejos de la soga.
huye de los pensamientos
del baile, del movimiento
son tus ojos tristes
el oráculo de Delfos
se repite como un eco
es el aviso de Cassandra
que con desdoro ve el verdugo
 
así que corre, Ian, corre.
mantente esta noche despierto
ve al otro lado de atlántico
son los pájaros
son las nubes, es la tierra
el comienzo de una vida
lo que tantas esperas.
 
corre, Ian, corre
mantente lejos de la soga
de las palabras
de los recuerdos
mantente despierto está noche.
desde aquí
donde se hunden las esperanzas
dónde prevalece la razón
desde este rincón,
de hombre joven
estoy yo, diciéndote:
nadie toca la puerta.
 

 
Los escuchamos de día,
los escuchamos de noche
desesperados, nos sumergimos
tentados, es un sacrilegio
¿eres tú, Melusina?
las olas se abren como
las piernas de una madre acongojada
que escucha nuestras apetencias
los escuchamos en las tormentas
y en aguas calmadas
cantos que el océano implora
sobre su cuerpo flota la verdad
he escuchado el grito de un niño
que sale del vientre de su madre
nos sumergimos
nos sumergimos
¿eres tú, Melusina?
 

 

RJ Ramírez (San Luis Potosí, México, 1996). Su interés por el periodismo lo entusiasmó por navegar en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, UASLP, sin embargo, no llegó a donde sea que lo dirigiesen los mares. Entusiasta de la música y el dibujo. Novato en todo, colabora en Crea Cuervos, ha publicado en revista Sinfín, Arteficio y en el Blog Inexistente.

 

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