Ubia Üai Jä (Ubia Espíritu de Roca) / Esteban Binns Carpintero | SELECCIÓN

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ONEIDA DICE ADIÓS
 
Te vas por no quedarte y no volver en un cuerpo triste
sin miedo a cruzar el tronco enmohecido que te ha tocado,
porque a veces toca irse, carcomido de tiempo y de lluvia
con el corazón bebiendo vida, buscando los senderos de Tlaloc.
Ve con tus esquirlas al hogar del grandioso Apo
con los ojos en las ranuras del cinturón de Orión
con todo el escombro que te duele y culpa, has de irte.
Vete con las alas de Xochipilli campeando tu libertad
viva de amor, viva de sol, viva de bruma sobre tus olas.
Adormece las pestañas malditas
la vida rota de rencores, los naufragios de tus ojos.
Tu cielo rasgado con tono negro zarco
hazlo admirable para las hijas del mar.
Vete así, ojo de Venus
ante tanta indefensión
con esa ignición que te da tu nombre,
con tu rizado agrupando la paz del aire
aire que te aprieta el pecho, cierzo que me toca
desde la nación que llevas en ti, Oneida-roca erguida-
 

 
DE LA SECCIÓN LAS LUCIÉRNAGAS SIGUEN VIVAS
 
 
1
 
Te quedas habitándome, mordiendo mi sombra
con el aroma que gira en el claustro de mis sienes,
remolino engreído de tu presencia
tejido de un deseo en el santuario de Mama Cocha
zarzos de miradas que espantan a la muerte
somnífero de lluvia y de penumbra,
sentido de mi sudor y halo de mi ángel.
Kinich Ahau te alumbra con el beso de Ixchel
con la esperma que preña tu corazón de frutas, de flores y de mí,
el sonar longevo del espíritu alegre.
En mis noches amatistas, tus ojos encienden mi noche
y atraviesan la hora para dejarme en llamas.
 
 
2
 
Se va el sopor de la risa
y también el remordimiento de la luna
y en un apagón inesperado
te das cuenta que aún
las luciérnagas siguen vivas.
Cuando la sangre transporta amor y agua en el lomo de los pájaros
la lúgubre noche en un vuelco de la vida, retoña
y tu vientre es una selva con el beso de Ixchel
y tu amor, égloga del campo indígena de donde somos
y tus besos, besos, los cantares en una jauría de árboles
bohemios que recogen las lágrimas errantes
y los gritos que salen de las cuevas del martirio
por la cura del dolor
en el beso de la oruga sobre las hojas.
Es así como prosperan las orquídeas drácula
con el frío del agua en sus capullos
porque hay cosas que requieren
sellarse con rigor de silencios
o con un solo grito a la tempestad,
ese inaceptable retorcerse en la propia mortandad
en el hecho de levantarse triste
aferrado
al beso que sabe amargo.
Con tanto pálpito flagelado
hay que sincerarse con la lluvia
formar el propio cielo, girar con los planetas
desahogar la penitencia
desdeñar los suspiros arrugados en la cama
las heridas que reflejan los flecos de la oscuridad
las sílabas ateridas que caen al abismo
donde el amor se queda sin pseudónimos
y sin besos con locura.
 
 
3
 
Entonces, beber a dentelladas el odio y escupirlo
se hace necesario, a veces
tomar aquello que recienta nuestros gritos
para dejarnos palpitar amor
sílaba por sílaba, amor.
¡Volar y darse cuenta que sigues viva, requiere de tus ojos!
Ante esta intemperie, no calles
revive en tus nervios el amor, amor
besa la negrura de las horas
hierve en tu boca, el licor que el dolor prohíbe
mírame en tu rostro de agua y tócame
mira mi glaciación por la ausencia de tu fuego
sé fuego, sé noche, sé tarde como quieras, sé luna como quieras
sobre la hamaca de colores y el cielo con esta misma intención
del amor tuyo, tan mío…y tan de nosotros.
Te digo así, desde aquí -mi amorcon las luces de la catedral, a kilómetros de mi alma
a lo largo del alumbrado de las calles, en cada pedazo de noche
y adonde llega el último acto humano
mira, las luciérnagas siguen vivas.
  

 
DE LA SECCIÓN TÚ Y MI TIERRA
 
 
1
 
Acércate, a la quinta sinfonía del solitario jilguero
y aprende como se dice adiós al verano
y como se dice adiós al invierno…
Realiza el vuelo con tus alas de monarca
-atoradas por el frío de tantas despedidas Vuela a lo cálido, a los guayacanes de mi casa
al renuevo de la flor dulce
al polen que te da la bienvenida
por el amor que llevas, cansada y viva.
Vete a la libertad perpetua
aunque parezca que las lágrimas persigan
total un día
dejarán de hacerlo
y seguidamente
ya estarás acurrucada
en una felicidad nueva...
donde el llanto cabe, solamente
para sosegar a otros llantos.
 
 
2
 
Tú rebelada ante la insistencia de la muerte
deberías oír al caracol contando los días de nuestro mar,
las historias de los Neles
el testimonio del Sukia Mironomo kronomo,
con los hijos del istmo que llamaron Panamá
bebiendo en un totumo el recital de la ruda noche
asida del espíritu macizo, del zambo o de la mulata
respirando, cantando y suspirando la victoria de 1503
y la rebelión lunar de 1925 del ancestro dulegaya.
 
 
3
 
Tú rebelada, deberías sentir la península de Kuna Yala
el revoloteo de las olas de su mar, en tu cabello de mar,
tu cuerpo de mar, tus caderas de mar africano.
Si fueras tú la viajera
y si fueran tuyas las huellas sobre la arena blanca
en las orillas del Caribe de Kusapín crepuscular
y donde pueden hablarte de mi ancestro héroe,
desde el manto que cubre el río Cricamola
en la aglomeración de mi nombre sobre tu pecho
desde mi suelo, plena la noche en tu mirada,
tu corazón sería para siempre mío, mío tu rito y mía tu noche.
 
 
4
 
¡Ojalá tú fueras…!
quien apague los rayos en sus ojos.
¡Ojalá fueras tú…!
quien silencie los volcanes
y con un beso húmedo
adormezca a la muerte.
Ojalá fueras…quien se siente a gobernar
-con el cetro de mi estirpeen medio de mis hermanos ancestrales.
Aquí hay una eternidad en el pecho de un pájaro,
la capisucia y su corazón de lluvia.
Si fueras tú su canción, tu beso ancla y tu cuerpo barco
mi corazón sería para siempre tuyo...
 
 
5
 
Llega a esas libertades y besa la tempestad
como si me besaras llena de romance.
Bésame con tus ojos
brillantes de noche, de beso fermentado, de senos húmedos
humeantes como el musgo con los pinceles del sol
semejante a las perseidas de agosto,
cascada erguida,
bailarina selvática,
así, luminosa
así, mía…
así tuya… ¡así viva!
en el cañón de la canción buglé,
en la densa niebla de las sabanas de mi tierra,
con los guardianes de San san pond sak,
donde te llueve amor con el sereno de la noche
y la preocupación de la selva, te aúlla, se arrastra
te canta, te huele
te chupa las piernas
te mira entre ramas
te teme
y te acepta
dejando su miedo en tus manos.
 

 

Ubia Üai Jä (Ubia Espíritu de Roca) Esteban Binns Carpintero, profesor de matemáticas, editor audiovisual, de la Comarca Ngäbe-Buglé.  Seleccionado para la Antología poética El mar que nos unió libro del proyecto PoetiCA por la integración centroamericana, Festival de poesía Ars Amandi Panamá 2013-2014.  Invitado para la Antología de poetas kunas, 2015. Poeta invitado en la Antología Poetas emergentes de Panamá, editorial La Antigua, 2017. Poeta invitado en la Antología Cantos de Abya Yala, 2017. Autor del libro Ode -cuentos de nosotros- escrito en español y ngäbere, Ediciones Pelo Malo, 2018. Autor de la obra El poema de los adioses, premio de poesía León A. Soto 2017 Publicado por la Alcaldía de Panamá en la antología Poesía panameña reunida, 2018. Autor de la obra Como si la vida fuera una sola noche publicada por Amargord Ediciones, 2018.

 

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