David Ng | SELECCIÓN

Comparte:


 

LA VISTA

¿Cómo puede la roca
ser obstáculo
si está tranquila?
 
 
Del libro Casi veinticinco poemas (2010)
 

 
SEA WITCH
 
 “El Sea Witch trae los primeros
705 trabajadores chinos a Panamá”
Panama Herald, 1 de abril de 1854
 
Hoy dejo mis arpegios con los miedos
que anclaron en el tiempo mis aladas.
Dejo los mapas ebrios en mi rastro:
el beso que se planta en yerma exigua.
 
Se hincha el velaje y parto sin mochila,
la nave esta colmada en ilusiones
cuya dieta es el hambre de trabajo:
las tierras donde el frío no lo quema.
 
Hay días sin el péndulo en las olas
y lunas que no alumbran la cubierta.
Hay setecientos cinco rostros flacos.
 
La brisa nos acerca a nuestro sueño:
comer aquella fruta que perdura
y hacer de la semilla nuestra casa.
 
 
Del libro Puente de jade (2016)
 

 
30 DE MARZO
 
Día de la etnia China en Panamá.
 
Hoy brindo por tus ojos almendrados
repletos con lo oscuro de la noche
y apenas un bocado luz de luna,
ocasos dormitantes, sal y espuma.
 
Cavas en el desierto del anhelo
y encuentras agua fresca con tus manos.
No te vence el paraje sin reposo
eres como un bambú contra la brisa.
 
Cuando el temor se cruza en tu camino,
arde el fuego en tu pecho de ave fénix
y los ancestros llevan tus candiles.
 
Esta es la herencia, llama del festejo:
recordar el origen de las huellas,
tu sangre que es la sangre de dragones.
 

 
BAMBÚ DEL GEYUAN
 
El viento silba música en tus hojas
baila la dura nieve con la noche.
Las aves ya pernoctan en la esquina
en tus ramas de verde encantamiento.
 
Creces noble en montañas que se calcan
en las huellas que deja un pincel limpio.
Nacimos del espacio que defiendes
en tu pecho de jade y de vacío.
 
Desde entonces buscamos nuestro sino
imitando la gracia con que esbozas
cuando te meces suave por lo puro.
 
Enseñas con raíces y concretas:
todos son complemento de cualquiera,
aquí hacen el amor las estaciones.
 

 
UNIDOS
 
 
“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos
que están destinados a encontrarse.”
Creencia popular oriental.
 
 
Mariposa monarca, golondrina,
yo caribú de paso en el paisaje.
Somos aves pelágicas en vuelo,
somos itinerarios sin destino.
 
Tú naciste del río de los nimbos
que dan vida a los árboles y piedras.
Yo quizás del manjar de los volcanes
que incendia el paladar de algún arbusto.
 
¿Cómo pude encontrarte entre la bruma
del mar que hacen los astros allá arriba?
¿Por qué fueron tus manos do ninguna?
 
El abuelo del nudo antepasado
desde su hamaca supo las canciones
que llevamos atadas como un hilo.
 

 
CARTA A MENG JIANGNU
 
Quien con su llanto
agrieta La Muralla China.
 
Hoy me encontré una carta junto a huesos
en ella se cavaban las historias
confinadas a exilio y al destiempo
que erosiona las piedras de esta tumba.
 
Hago raíz en verbos que no fueron,
apuñalo entre rocas mil verdades;
busco vernos con flores de una estrella
regresando al lugar que fue tan nuestro.
 
Esta noche el invierno se amontona,
no hay abrigo que arrope tu memoria
ni llama que ilumine a los lejanos.
 
Rompo mis aves: cielo en que me dejo.
En su negrura estas por un instante
con tu boca de vino, pan y cerdo.
 

 
FLOR DE LOTO
 
Al jardín del administrador humilde
Suzhou, China.
 
Flotas en el reflejo donde vives,
de alguna oscuridad eres raíces,
quizás la edad del siglo o del segundo,
esfera atemporal, libre en tu fango.
 
Del rizoma te brotan meteoros,
sendas de luz: balance entre la muerte.
En tu cielo eres punto de regreso,
tu llamado es distinto al de la rosa.
 
Parece que de jade son tus labios,
tus pétalos se prenden de algo nuevo
y en tu pecho resguardas una nota.
 
Llevas la paz del agua en tu cimiento,
invitas a la mente con tu viaje
a ser libre en tu estanque de palabras.
 

 
VIAJE PARA EL ERHU
 
Basta un instante claro de tus cuerdas
para viajar, saeta de nostalgia
en tu lomo de incienso que alza vuelo
a todos los parajes de este sino.
 
Sino que a veces trina con un salto
y también llora amargos mandarines.
Tus tonos son faroles encendidos
que cultivan destellos en el pecho.
 
Canta, desde tu mástil delicado.
Danza, por la sonrisa que amanece,
que a los oídos llegue tu versada.
 
Tu arco fluye al vaivén de los compases
frunce el ceño tu cuerda mientras vibra
y me adoso a la hondura de tu canto.
 

 

David Ng (Panamá, 1985).

Licenciando y técnico en Ingeniería por la Universidad Tecnológica de Panamá. Premio nacional de poesía joven Gustavo Batista Cedeño 2020. Ha publicado los poemarios Puente de jade (2016) y Casi veinticinco poemas (2010).

 

Síguenos