Jesús Bottaro | SELECCIÓN

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Contrapoema de amor
 
También sueño con ella,
es decir, una vez al año,
mentira, dos veces, o sea, al mes,
perdón, tres veces, y al día, y pienso,
es decir, en ti, mentira, no pienso,
perdón, vivo, o sea, en ti,
también, dentro, es decir, de ti,
mentira, para ti, perdón, no soy,
o sea, fuera, también, del universo,
mentira, de tus miradas, perdón, de tus labios,
es decir, tus dedos, entonces, entonces, voy,
también, por el mundo, es decir, en tu piel,
mentira, la mía, o sea, tu sexo dulce,
mentira, de puro recuerdo, también, nostalgia,
es decir, ida, perdón, por venir,
o sea, imagino, entonces, entonces, pienso,
también, veo, es decir, el desgranar,
o sea, de los botones, mentira, de tu blusa,
también, de las noches, es decir, de la ciudad,
mentira, de esquinas, o sea, peligrosas,
perdón, solitarias, entonces, nosotros,
y vas, también, por la vida,
y caminas, es decir, sueñas,
entonces, no hay, o sea, vida,
y es decir, no voy, perdón, no sueño,
mentira, de no tenerte, y la neblina,
también, llega, o sea, tengo nada,
mentira, mis recuerdos, perdón, de veinte años,
entonces, no me amparas, y sin aliento,
también, la tarde, es decir, viene,
o sea, la tristeza, perdón, vaciado,
y el aire, también, sin respiro,
y el absurdo, entonces, de lo imposible,
también, mis besos, es decir, de amor,
o sea, tus caricias, perdón, de madrugada,
mentira, la avenida oscura, entonces, dormida,
y sospechosa, también, tus cartas,
es decir, melancolía, o sea, nuestro furor,
perdón, erótico, mentira, implacable,
entonces, palabras, y cada pezón,
también, besado, es decir, lamido,
o sea, inhiesto, perdón, yo imperceptible,
mentira, en tu bolsillo, entonces, de tu mirada,
y ahí, también, sujeto, es decir, de tus manos,
o sea, adjunto, perdón, de tu boca,
mentira, de tu pubis, entonces,
y en la calle, es decir, nada importa,
o sea, la gente, perdón, solo,
mentira, tú, entonces, yo,
y la eternidad, también, ¡coño!,
es decir, el porqué, o sea, no estás,
perdón, conmigo, y amo,
entonces, tanto, y ¡coño!,
también, es decir, o sea, perdón, mentira,
y entonces, lloro cuando hablo de ti.

 


 

Pasión en Central Park
 
En el corazón de Central Park un árbol ama a una roca.
Con pasión, ella corresponde a su abrazo íntimo.
Los amantes tienen su cariño
en una curva sombreada de la noventa y seis.
Una fuente cercana murmura su envidia clara de celos.
Los caminantes, con pudor y guiños esquivos, 
sonríen a su paso, disfrutando ese amor de años.
Con el viento cómplice,
las hojas más tiernas caen en besos suaves,
hormigueándole la piel gris, firme y tersa.
 
Su imagen de verano despierta asombros de ternura
con preguntas de melancolía.
¿Dónde está mi piedra de granito preciosa?
¿Dónde se esconden las hojas de mi acacia?
Amor ansiado con destino de roca y árbol.
Quizás pronto llegará.

  


 

Mis zapatos
(poema a los trabajos de un niño travieso)
 
Mis zapatos parecen camiones gordos de cargar piedras;
son de cuero de vaca y muy jóvenes,
tienen apenas unos pocos años.
Los sábados se columpian conmigo en el parque.
¡Cómo quiero a mis zapatos!
Mis zapatos me llevan a la escuela para aprender.
Con ellos camino sobre el agua cuando llueve;
y al sol reflejan mis ojos de ratón.
En sequías corro en la tierra para ganar carreras
y levanto nubes de polvo como en películas de vaqueros.
Con la punta de mis zapatos pateo el balón y grito gooooolllll.
En mis zapatos huyo y persigo a policías y ladrones.
Los Reyes en pascuas, disfrazados de mamá,
dejan caramelos dentro.
Los domingos por la tarde
me ayudan a subir los árboles más altos.
Arriba, miro a la gente pasar pero nunca me ven.
A veces, se les abre la suela
y puedo enseñar un poquito de piel;
mientras les saco la lengua
para reír con mis amigos.
Cuando oscurece,
los perros bravos me siguen por las vías del ferrocarril,
pero mis zapatos escapan de sus colmillos blancos.
Al final,
siempre me llevan a mi esquina de la ciudad
para limpiar y pulir cientos de zapatos.

 


 

Mis hijos
 
¿Qué palabras debo rescatar para disipar su ausencia?
Al amanecer, escudo la angustia detrás de un hilo de esperanza.
Estoy junto a la tribulación del día por venir. Hervido en vida.
Trascurre la ansiedad aguda del abandono. La vida fracturada.
¿Cómo sostener un presente enrevesado?
Un punzón de recuerdos de juegos y carreras en bicicleta
me recorre la boca del estómago.
El pecho fragmentado con sollozos de lejanía.
La separación de los hijos es como tener el alma desollada.
La caricia de la felicidad ausente.
Al atardecer guardo el llanto para no perder fuerzas.
Me sujeto de las paredes para no terminar de caer.
Te retuerce el dolor. Segundo a segundo. Si tiempo.
¿Podrá un poco de aire entrar en mis pulmones después de tanta asfixia?
La luna nace y el pensamiento hecho miedo se agrieta.
Sin embargo,
Ya entrada la noche, me oculto en los sueños de unos niños.
Me salva un amor mucho más grande que el miedo; Natalie, Andrés y Paula, mis hijos.

 


 

Jesús Bottaro nació en Caracas, Venezuela. Desde 1995 reside en New York donde se deshace y reconstruye como escritor y profesor en The City University of New York (CUNY). Su novela más reciente: Los manuscritos del Silencio fue publicada por Artepoética Press en 2014. En 2008 Mellen Press publicó su libro de ensayos El teatro político en Venezuela. Desde 1997 es editor fundador de la revista de literatura Hybrido. Ha publicado ensayos, poesía y narrativa en antologías y revistas literarias. Ha participado en festivales, ferias del libro y conferencias a nivel internacional.  Recibió un doctorado en literatura hispanoamericana del Graduate Center de The City University of New York y una Maestría de Brooklyn College (CUNY).

 

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