Kimberly Huertas Arredondo | LO INOLVIDABLE / LOS OTROS

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LOS OTROS
 
No es un mérito perdonar a los otros,
pero da sabiduría y discernimiento.
 
Me quité la venda de mis heridas
que supuraban culpabilidad sin ser el error,
 la condena me llegó
y les di el perdón.
 
Buscan los motivos, las razones
y, sin embargo,
no hubo respuestas
de los crucificadores.
 
Acaso fui castigado por querer ser silencio,
por pensar
y por dudar.
 
Tengo sed de un lo siento sin ruidos ni remordimientos,
soy mi error, mi odio
y mi propia condena
al seguir los pasos
de los intocables.
Por mi culpa, por mi gran culpa
y por eso confieso
que fingí ser los otros,
preferí la vanagloria de los tontos,
decidí ser la cicuta para la velada de los otros.
 
Qué ignorante he sido,
lastimé mi cuerpo al escuchar risas falsas,
justifiqué las voces hirientes y humillaciones
y entonces me convirtieron en sombras y cenizas,
desaparecí por los rostros del engaño,
me culpé por el odio de ustedes
y, sin embargo, los perdoné
a través del tiempo
con mi agradecimiento.
 
No hay crueldad en esto,
yo fui preso de mis ilusiones
de mis expectativas
y de todo aquello
que no me dejaba
descifrar
el enigma
de las máscaras,
teñidas
por el credo
del amor.
 

 
LO INOLVIDABLE
 
 
Y todo esto pasó con nosotros.
Nosotros lo vimos,
nosotros lo admiramos.
 
Con esta lamentosa y triste suerte
nos vimos angustiados.
 
Anales de Tlatelolco
 
Me crucifican con la cruz y los clavos
de los hombres de fe en Colón,
por sentir el dolor
de mis antepasados.
 
Me tildaron de extraño
por danzar y musicalizar
sus mitos
y leyendas.
 
Me demostraron odio por repensar
el pasado genocida de los siglos
y las civilizaciones.
 
 
 
Me abandonaron por dar voz
a los esclavos
de la Conquista.

Y entonces comprendí el dolor de mis antepasados,
de indígenas masacrados
por la aculturación.

Y entonces recordé su pasado
y recobré mi memoria  
para descolonizar
la historia.
 
Y por eso la oscuridad del olvido desapareció
contra la espada
y los herederos de Colón.
 
Barbaros les llamaron los hispanos
mientras destruían sus templos
y desfiguraban sus cuerpos en nombre de su plan civilizador.

Templos sepultados, silenciados por el horror
y la sangre
que se derramó.
 
Memorias genocidas por culpa
de los pacifistas
y sus crucifijos.
 
Masacres perpetradas contra indígenas,
gracias a la dureza de sus armas
y su espíritu opresor.

Nuevo Mundo le llamaron los bárbaros
para adoctrinar
a los civilizados.

Y por eso me pregunto:
¿Por qué tal barbarie? ¿Por qué tanta sangre?
¿Para qué los dejaron sin voz? Acaso la evangelización los salvó,
acaso su lengua los educó.
 
Mientras los hombres con mentalidades de Colón
no entienden el quéchua, el maya o el aimara,                    
yo traduzco sus lenguas a través de los versos
del poema.
 

 

Kimberly Huertas Arredondo (Costa Rica, 1994). Estudiante costarricense e investigadora académica graduada de la Universidad de Costa Rica (UCR) con formación en la Enseñanza del Castellano y la Literatura y en la gestión y documentación de archivos (Archivística). Actualmente, cursa estudios de posgrado en la Universidad de Costa Rica en la Maestría Académica en Literatura Latinoamericana. En 2021 publica sus primeros textos poéticos pronto a salir en la Antología de poesía hispanoamericana: “Voces en el aire” compilada en Costa Rica, también publicará uno de sus textos en la revista cultural mexicana Primera Página. Mis áreas de interés son la literatura latinoamericana, literatura colonial, historiografía, teoría literaria y la didáctica de la literatura.

 

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