Zakira Pineda | GÉNESIS INVERSO

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Vida
 
Génesis inverso
peregrinaje absurdo
apocalipsis incierto
obligado.
 

 
Aciago
 
Nubes de tristes sonrisas
hojas sin color, cantos fúnebres
la lengua me sabe a cenizas
y la esperanza me mira con sus ojos cadavéricos
mientras tú a lo lejos
lanzas una chispa de luz
que no me toca.
 

 
Amor
 
Amar sólo las virtudes es hipocresía.
 
El amor está construido de defectos,
 
Sin sabores y colores grises,
 
querer solo alegrías y sonrisas  es falsedad.
 
A mí, quiéreme loca, desequilibrada, 
 
con abismos y palabras cocidas en paila,
 
con exceso de amor, vestida de ingenuidad,
 
no me quieras por mis buenos momentos,
ni por mis conquistas, ellas están hechas de sal,
 
si me vas a querer que sea por el olor a petróleo,
 
Por todo ese negro que en conjunto produce una chispa de luz.
 

 
METAMORFOSIS
 
Gregorio, tú, patriarca de los cambios,
que te levantaste un día siendo otro.
A ti recurro hoy, convertida, en otro ser,
con otro cuerpo, pedazos de mi han ido mutando,
ante mis ojos no soy la misma
No hay un rincón de mi vida que permanezca
¿Ya no soy yo, qué soy?
 
Te recuerdo tendido en tu cama, convertido en bicho
mientras voy por la vida sin rumbo, sin identidad.
Gregorio, tú más que nadie, sabes lo cruel que puede ser el mundo,
sufriste en carne propia el embate de los cambios,
tuviste esperanza y la tempestad te abrazó en respuesta.
 
No sé, Gregorio, quizás esperaste mucho, yo no esperaré
como tú, no sé que soy ni en que me he convertido.
Tengo alas de mariposa, canto de sirena, brillo de luciérnaga,
púas de puercoespín y veneno de coral.
Como ves, Gregorio, soy un bicho más raro que tú,
híbrido de la naturaleza y la experiencia,
suma de errores, lágrimas, frustraciones, y sonrisas.
 
Gregorio, sigo cambiando, no sé cuando terminé esto
dejé el miedo en mi habitación y voy por las calles,
¡Sí, Gregorio, me atreví a salir!
¡Que me vean! no importa, el mundo merece saber
Que la metamorfosis existe, a diario mutamos
Nunca somos los mismos…
¡Ya es hora de aceptarlo!
  

 
Soy de Colón 
¿No lo parezco?
Dime…
¿Qué es parecerlo?
¿Qué es ser Colonense?
¿Es lo rojo de los titulares?
¿Las quejas y malas maneras de algunos? 
Dime tú gran sabio, juez que me escrutas
y sentencias que soy muy buena para ser colonense
Dímelo, por favor no calles
dime qué es ser colonense
Entiendo gran señor que tu silencio es respuesta,
apelo a tu injusta sentencia así:
 
Soy de Colón un ser teñido de mar, congos, coco y pescado
con sonrisas frescas, alma pura
ganas apresadas por la desventura y los prejuicios.
 
Soy de Colón 
de lo pujante y trabajador, del apoyo y sinceridad
del motor de crecimiento eclipsado por la burocracia y el desinterés 
eso soy, eso somos y más. 
Más que Etiquetas y juicios de aquellos
que cómo tú creen que pueden juzgar nuestra identidad.
 

 
Años
Escucho su galopar
me acechan los trozos inconclusos
de retratos que nunca llegaron a completarse.
Ilusiones hechas  sal
tengo los oídos llenos de juicios
necesidades y obligaciones
la leche se agría en unos brazos  huérfanos
y el corazón espera, siempre espera.
 
Los caminos ya no se ven
la visión ya no es la misma 
el reloj no se detiene
me  veo desde el espejo
esa que ya tiene arrugas
que  exuda miedo  y atesora  gotas de esperanza.
la arena cae
cada grano puede formar una tormenta de muchas historias
a veces hay sonrisas envueltas en suspiros, maceradas en silencios.
 
Los plazos se extienden
un pez torpe aprende a nadar
el sol sale y algunos cuerpos se descomponen
el reloj sigue corriendo
el tráfico está cada día peor
una sonrisa a medias se cuece en una cazuela de interrogantes
las nubes se desvanecen
los pies ya no tienen soporte
la caída siempre
es inevitable
para esos
que han estado en el mismo lugar.
 

 
Algún día
 
Tengo nombre para cada uno de nuestros besos
conozco el olor de tu piel
el tamaño de tus abrazos
las canciones escondidas en tus ojos
y la escala de tu silencio.
 
Ya vi la cara de nuestros hijos
la casa, la mesa, el mantel
la cama ya está puesta
te perdoné las imprudencias
y pinté en grande la reconciliación cuerpo a cuerpo.
 
Mi memoria repite cíclicamente tus formas
tú voz me susurra poemas
que se escriben y reescriben
con arena de esperanza
todos los días en mis sueños.
 

 
Atea
 
Ya no llevo la cruz en los labios
ni en los ojos
camino por muchos senderos
                                       y a veces pierdo mi propio rastro.
 
He llenado de lodo todos los resquicios de mi alma
y exhausta navego en un océano de interrogaciones.
 
No soy el ángel que pensé
ni tengo tanta bondad como creía
confieso mi apostasía
soy una desertora de este mundo de cánones
en el que prolifera la perfección
a costa de la humanidad.
 
Me declaro enemiga de ese régimen
que cultiva ignorancia y propaga muerte
Me confieso culpable de negarme a continuar
bajo el paraguas programado de la cómoda felicidad.
 
Ya no soy la que era antes.
                            Ahora ya  no camino con los ojos cerrados.
 

 
Casa
 
Aquí 
bajo estas cuatro paredes que no saben de lujos 
me descubrí curiosa, amante, ingenua y débil.
 
Aquí 
me manché de letras los dedos 
vomité el amor que envenenó mi pecho
vestí  de negro y quise saborear el odio y sus especies.
 
Aquí
le di un golpe de estado a la cobardía
fui a darle un beso al miedo 
a  fracasar a lo grande con una sonrisa sin hubieras.
 
 
Aquí, siempre vuelvo.
 
Cuelgo los guantes, me descalzo y ruedo en el suelo como niña.
 
Aquí
lloro hacia adentro todas mis penas
conjuro la calma
                              la tormenta
 
                                           el arco de colores
                                                                        y la rama de olivo.
 

 

Zakira Mussa Pineda Donado

Panamá, Colón, 28 de junio de 1988.

‹‹Dicen que soy “poeta”. Vivo en esa brecha que existe entre el limbo, el infierno y el cielo, son las letras ese hilo que me mantiene conectada a la realidad. ››

 

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